En medio de cuestionamientos por el manejo de recursos públicos en donde destacan los 898 millones de pesos de recursos federales, la alcaldesa de Acapulco, Abelina López Rodríguez, salió nuevamente a defender su administración al asegurar que su gobierno actúa con transparencia y que no llegó al cargo para enriquecerse.
Durante un mensaje emitido en la Sala de Cabildo del Ayuntamiento, la edil rechazó las acusaciones relacionadas con el presunto mal uso de recursos públicos y afirmó que los señalamientos han afectado no sólo su imagen política, sino también a su familia, la cual dijo ha tenido que recibir atención psicológica e incluso psiquiátrica a raíz de la presión pública generada por el caso.
Las declaraciones se dan en un contexto de controversia, luego de que la Auditoría Superior del Estado de Guerrero iniciara un proceso en su contra debido a que el gobierno municipal se negó a que ese organismo auditara la aplicación de 898 millones de pesos de recursos federales. Ante ello, la alcaldesa argumentó que solicitó una aclaración formal a la Auditoría Superior de la Federación, instancia que según dijo le indicó que es la única autoridad con facultad para fiscalizar dichos recursos.
Sin embargo, la postura de la alcaldesa no ha frenado las críticas. Diversos sectores consideran que, más allá de las interpretaciones legales sobre qué instancia debe auditar los fondos, el gobierno municipal tendría que facilitar cualquier revisión que permita disipar dudas sobre el destino del dinero público.
López Rodríguez insistió en que detrás de los señalamientos existen intereses políticos que buscan dañar su reputación y reiteró que no ha cometido actos de corrupción. “No vine por dinero”, afirmó, al tiempo que aseguró que la ciudadanía la conoce por su trayectoria de más de cuatro décadas en la vida pública.
En su mensaje también sostuvo que Guerrero necesita transparencia en el ejercicio del poder y criticó lo que calificó como la difusión de versiones parciales en torno al tema. No obstante, para muchos observadores, la transparencia no solo se exige en el discurso, sino en la apertura total de la información y en la disposición a rendir cuentas ante cualquier instancia que lo solicite.
En ese mismo acto, la presidenta municipal presentó un decálogo del servidor público con diez lineamientos orientados a mejorar la conducta de los funcionarios municipales y reforzar el combate a la corrupción en las distintas dependencias del Ayuntamiento.
Aun así, la polémica permanece abierta. Mientras la alcaldesa defiende su integridad y asegura que su gobierno actúa con principios, los cuestionamientos sobre la fiscalización de casi 900 millones de pesos siguen colocando el tema de la rendición de cuentas en el centro del debate público.






