Visitantes nacionales y extranjeros participaron en una jornada ambiental organizada por el hotel Ritz Acapulco, con acompañamiento de autoridades de seguridad.
Una experiencia frente al mar vivieron decenas de turistas en Acapulco, al participar en la liberación de aproximadamente 400 tortugas marinas que nacieron entre la noche del viernes y las primeras horas del sábado en los nidos protegidos del hotel Ritz Acapulco.
La actividad reunió a huéspedes y visitantes en la franja de arena, donde personal del establecimiento realizó la liberación con el respaldo de elementos de la Guardia Nacional, Policía Turística y Policía Ambiental, quienes supervisaron el procedimiento y acompañaron esta acción de protección de la especie.
De acuerdo con Claudia Barrios, jefa de Deportes del Ritz, el nacimiento de las tortugas ocurrió durante la noche y madrugada, luego de permanecer en nidos adaptados dentro del campo tortuguero del hotel. Explicó que el proceso cuenta con medidas específicas para reducir riesgos y favorecer la llegada de las crías al mar.
Mientras las hembras llegan durante la madrugada para depositar sus huevos, personal de seguridad permanece atento al proceso. Una vez concluido el desove, los huevos son trasladados a nidos protegidos, con el propósito de mantenerlos a salvo y evitar que sean afectados por actividades humanas, incluida su extracción para comercialización.
Más allá del espectáculo para quienes visitan el puerto, la liberación busca generar conciencia sobre la importancia de proteger a las tortugas y conservar limpio su entorno. Barrios destacó que todavía existen conductas que representan una amenaza para estas especies, como arrojar basura en la playa o intentar llevarse ejemplares recién nacidos.
Entre los asistentes estuvo Anaira, turista originaria de Arizona, Estados Unidos, quien viajó por primera vez a Acapulco junto con su esposo. Ambos presenciaron la liberación y calificaron la experiencia como especial; durante su estancia de ocho días también tienen previsto conocer sitios emblemáticos como La Quebrada.
Para mantener las condiciones adecuadas para las crías, el programa continuará durante al menos todo octubre bajo un protocolo que determina el momento más seguro para cada liberación. Entre los factores que se revisan están la presencia de aves, la cantidad de personas en la zona y las condiciones del oleaje, con el objetivo de reducir riesgos durante el trayecto de las tortugas hacia el mar.







