Con la ausencia de la bancada del PRI y en medio de cuestionamientos de legisladores de oposición, el Congreso de Guerrero aprobó por mayoría la reforma promovida por la presidenta Claudia Sheinbaum, que plantea como requisito tener exclusivamente la nacionalidad mexicana para contender por la Presidencia de la República, las gubernaturas y la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México.
El procedimiento para presentar el dictamen generó inconformidad entre diputados del PRI y PAN, quienes reprocharon que el documento fuera incorporado a la sesión de último momento y sin haber sido sometido previamente a consideración de la Junta de Coordinación Política (Jucopo). Ante este escenario, los legisladores priístas optaron por retirarse del Pleno.
Desde la bancada panista, la diputada María Irene Montiel Servín sostuvo que la modificación representa una afectación a los derechos políticos al considerar que no existió una discusión suficientemente abierta. También calificó como un error establecer restricciones de este tipo bajo el argumento de salvaguardar la soberanía nacional.
En defensa de la propuesta, el coordinador de Morena y presidente de la Jucopo, Joaquín Badillo Escamilla, consideró que la medida representa un paso histórico para fortalecer la independencia jurídica y política de México. El legislador sostuvo que exigir una sola nacionalidad a quienes busquen ocupar los principales cargos de elección popular constituye una medida preventiva.
Al concluir la discusión, la reforma fue aprobada con 34 votos a favor, provenientes de legisladores de Morena, PVEM y PRD; dos en contra, emitidos por representantes de Movimiento Ciudadano y PAN; además de una abstención, correspondiente al diputado perredista Jorge Iván Ortega Jiménez.






