Las deportaciones de migrantes originarios de Guerrero registraron un fuerte incremento durante los primeros cinco meses de 2026. De acuerdo con estadísticas de la Unidad de Política Migratoria de la Secretaría de Gobernación (Segob), 2 mil 966 guerrerenses fueron repatriados desde Estados Unidos entre enero y mayo, cifra que representa un aumento superior al 100 por ciento en comparación con los mil 423 casos registrados en el mismo periodo de 2025.
El informe federal también indica que, a nivel nacional, 72 mil 125 personas fueron retornadas desde territorio estadounidense en ese lapso. Guerrero concentró alrededor del 4.1 por ciento del total de las repatriaciones, ubicándose entre las entidades con mayor número de deportaciones, aunque por debajo de estados como Michoacán, Guanajuato, Jalisco y Oaxaca.
Las estadísticas muestran que la mayoría de las personas deportadas son hombres mayores de 18 años. En contraste, las mujeres representan un porcentaje considerablemente menor, mientras que los menores de edad continúan siendo un grupo reducido, aunque reciben atención especializada en los puntos de repatriación establecidos por las autoridades.
El reporte también advierte que Guerrero mantiene una alta dependencia de las remesas enviadas por migrantes radicados en Estados Unidos, particularmente en regiones como la Costa Chica, Montaña, Zona Norte, Tierra Caliente y Costa Grande, donde la migración se ha consolidado como una de las principales estrategias para el sostenimiento económico de miles de familias.
Entre los municipios con mayor tradición migratoria hacia Estados Unidos destacan Tlapa de Comonfort, Taxco de Alarcón, Iguala de la Independencia, Teloloapan, Huitzuco, Apaxtla, Arcelia, Coyuca de Catalán, Pungarabato (Ciudad Altamirano) y Ometepec, localidades donde el envío de remesas representa una fuente importante de ingresos.
El incremento en las deportaciones ocurre en un contexto de mayores acciones de control migratorio por parte de las autoridades estadounidenses, encabezadas por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE), cuyas redadas y operativos han impactado principalmente a la población latina. Ante este panorama, el regreso de cientos de migrantes a Guerrero representa un reto económico y social para comunidades que dependen en gran medida de los recursos enviados desde el extranjero.






