Durante el primer trimestre de 2026, el municipio de Acapulco ha registrado un total de 70 incendios forestales y de quema de basura, lo que representa el doble de los casos reportados en el mismo periodo de 2025, de acuerdo con información de la Coordinación de Protección Civil.
Al dar a conocer este panorama, el titular de la dependencia, Raúl Noyola Rocha, señaló que el incremento en los siniestros refleja una tendencia al alza que podría agravarse en los próximos meses, particularmente en abril y mayo, considerados los más críticos para este tipo de incidentes.
En este contexto, lamentó que la respuesta ciudadana ante los llamados de prevención ha sido limitada, ya que persiste la práctica de la quema clandestina de basura en predios a cielo abierto, a pesar de las recomendaciones emitidas por las autoridades.
De acuerdo con los registros, mientras que en el mismo lapso del año pasado se contabilizaron 30 incendios, en lo que va de este 2026 la cifra ya se duplicó, lo que enciende alertas sobre el comportamiento de la temporada.
Asimismo, recordó que durante todo el 2025 se atendieron 350 incendios forestales en el municipio, por lo que existe el riesgo de que este año esa cantidad sea superada de manera considerable si no se refuerzan las medidas preventivas.
En cuanto a las causas, precisó que el 99 por ciento de los incendios en predios a cielo abierto han sido provocados por la quema ilegal de basura, una práctica que continúa realizándose pese a las restricciones vigentes.
En términos de afectación, detalló que los 70 incendios registrados hasta ahora ya han impactado aproximadamente 250 hectáreas, cifra que equivale a la superficie dañada durante toda la temporada del año pasado.
Ante este escenario, el funcionario exhortó a la población a denunciar este tipo de conductas a través de la línea de emergencias 911, con el fin de que se proceda legalmente contra los responsables, quienes pueden enfrentar sanciones económicas de hasta cuatro mil pesos.
Finalmente, advirtió que la continuidad de estas prácticas representa un daño significativo al entorno, especialmente en zonas donde la vegetación comenzaba a recuperarse tras el paso de los huracanes Otis y John, la cual nuevamente está siendo afectada por los incendios.






